Filosofía de la Resistencia: contra el gobierno de lo emocional
Como Hombre Vivo he examinado con atención el libro “Filosofía de la Resistencia; contra el gobierno de lo emocional” de Carlos Javier González Serrano. Reconozco en sus palabras un diagnóstico agudo y valioso de la realidad que nos asedia, y su análisis resuena profundamente con lo que yo, desde mi conciencia de Hombre Vivo y mi comprensión de la Ley Natural-Universal-Divina, he venido desvelando sobre el sistema que controla nuestro mundo.
El diagnóstico certero: el “Gobierno Emocional” y sus ramificaciones
Gobierno Emocional como sistema de control: González Serrano identifica un “gobierno emocional” que busca anular nuestra capacidad de pensar y actuar, apoyado en el pensamiento positivo, el coaching emocional, la resiliencia mal entendida y la autoayuda superficial (“Si quieres, puedes”). Estas ideas invaden librerías y medios, empujando a la ciudadanía a buscar soluciones individuales para problemas sistémicos.
Yo mantengo que esto es una faceta del “sistema esclavista” que ha oprimido a la humanidad durante siglos mediante el abuso de poder y el engaño, programando nuestras mentes desde el nacimiento para aceptar la mentira y la sumisión.
Privatización del estrés: El autor describe cómo las injusticias y malestares se ocultan bajo un discurso de autocuidado individual: “si algo sale mal, es culpa de tu falta de esfuerzo”. Esto elude la lucha política y la búsqueda de justicia social, trasladando responsabilidades colectivas a la esfera individual.
Sujeto sedado: Aparece el “sujeto sedado” que cree ejercer libertad pero es conducido por la maquinaria productiva. Este estado de sedación intelectual y emocional favorece reacciones conservadoras y agresivas, resultado de la programación mental destinada a mantener la pasividad permisiva ante el mal.
Importancia del lenguaje: Al elegir palabras, elegimos el mundo que queremos crear. González Serrano critica cómo se ocultan emociones como la tristeza o el sufrimiento para mantenernos resilientes y productivos. Yo confirmo que el sistema utiliza el lenguaje para enfrentar a las personas y generar confusión mediante un exceso de información dirigida.
Aislamiento y soledad: La adicción a las pantallas y la creación de “guetos emocionales” impiden el contacto genuino entre cuerpos. Este privatismo digital reduce nuestra autonomía y dificulta la colaboración colectiva.
Disciplina corporal: La cultura hegemónica forma y educa al cuerpo, idealiza estándares físicos y patologiza dolencias. La “tiranía de la felicidad” impulsa un hedonismo vacío y un “precariado emocional” que aplasta el impulso autónomo bajo la exigencia de “resiliencia” y “optimismo”.
La ausencia de reflexión y compromiso cívico alimenta la apatía política. El sistema fragmenta la información para que no tengamos conciencia clara de lo que ocurre.
La visión del Hombre Vivo Soberano: más allá de la resistencia filosófica
El análisis de González Serrano arroja luz sobre el “gobierno emocional”, pero mi filosofía del Hombre Vivo Soberano propone la acción efectiva y soberana.
- Acción soberana “NO LO CONSIENTO”: Invoco la Ley Natural-Universal-Divina, superior a toda ley humana, que exige el libre consentimiento. Si una parte lo deniega, el acuerdo se anula. Este acto consciente tiene fuerza de ley si no se refuta.
- De lo intelectual a lo espiritual-legal: Transformo el conocimiento en herramienta activa: mi Afidávit es una declaración de verdad absoluta que detiene agresiones sistemáticas y la pasividad permisiva.
- Salvación integral: Asumo el rol de “salvador” de mi mundo, deteniendo el abuso de poder y extendiendo protección a todas las criaturas que amo.
Conclusión
La “Filosofía de la Resistencia” de González Serrano nos ofrece un diagnóstico profundo del control emocional y nos llama a la reflexión crítica. Sin embargo, como Hombre Vivo Soberano, creo que la conciencia debe convertirse en acción soberana: declarar con firmeza “NO LO CONSIENTO”, invocar la Ley Natural-Universal-Divina y desplegar el Afidávit para desmantelar el sistema esclavista. Solo así lograremos una resistencia efectiva y una salvación justa, pacífica y verdadera para todos los hombres y mujeres vivos.